Enrique Alberto Servín Herrera
La mala noticia: El idioma hawaiano es actualmente hablado por tan sólo el dos por ciento de la población de Hawai, es decir: apenas unas treinta mil personas.
La buena noticia: La enorme mayoría de estos hablantes son menores de treinta años, y son el producto de décadas de un intenso y continuado esfuerzo por parte de promotores lingüísticos e instituciones dedicadas a salvaguardar la rica herencia cultural del archipiélago.
El hawaiano, con su increíble economía fonológica (únicamente ocho consonantes) y su armoniosa combinación de vocales largas y breves, fue el idioma oficial del Reino de Hawai, que llegó a tener el índice de alfabetización más alto del mundo hacia finales del Siglo XIX, poco antes de caer víctima del expansionismo estadounidense.
Nos legó una de las onomásticas más hermosas y extrañas del mundo, con nombres tales como Lili’uokalani (Aire-salado-del-cielo), Anuhea (Bruma-del-frío), Keaweaheulu (Brisa-de-las-Montañas) y Kepahukulaokamamalu (Ataud-dorado-de-la-reina-Mamalu). También nos dio el nombre de la Wikipedia (proveniente de la palabra hawaiana “wiki”, que significa “veloz”) y así mismo una interesantísima tradición oral que incluye gran parte de todo lo que sabemos sobre la antigua mitología de los diversos pueblos del Océano Pacífico.
Y nos legó también, por cierto, una de las canciones de resistencia política más bellas que yo conozca, la famosa “Na pua o Hawaii” (Los hijos de Hawaii), escrita en 1893 por Eleanoli Kekoaohiwaikalani en apoyo al gobierno legítimo del país, y cuya traducción al castellano incluyo aquí:
“Famosos son los hijos de Hawaii
fieles siempre a su tierra
cuando llega el infame mensajero
con su viciado documento de extorsión “.
“¡Hawaii, tierra de Keawe, responde!
¡Sale al auxilio la Bahía de Pi’ilani!
¡Kaua’i, de Mano, también habrá de ayudar!
Unidos todos en las arenas de Kakuhihewa”
“No firmaremos nunca
los papeles del enemigo
con su pecado de anexión y de venta
de los derechos civiles de la gente”.
“No les reconocemos valor
a sus montañas de dinero:
tenemos suficiente con las rocas
comida santa de la tierra”.
“Respaldamos a Lili’uokalani, poseedora
de los derechos legítimos sobre el país:”
“Esta historia es contada
por los que han amado la tierra”.
(Eleanoli Kekoaohiwaikalani;
Trad. de E. Servín)