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Anecdotario

Anecdotario

Aquí reunimos publicaciones, recuerdos, anécdotas, reflexiones, fotografías y pequeños fragmentos compartidos por Enrique Servín.

Enrique Alberto Servín Herrera

En una hermosa plaza llena de árboles, en Los Mochis:

(La niña:) -Ahora el profesor nos enseñó lo que es la poesía…

(El papá): -¿Y qué es la poesía?

La niña se para frente al hombre y comienza a balancear los dedos índices, como si estuviera dirigiendo una sinfonía frente a una orquesta.

(El papá): -Eso no es la poesía…

(la niña): – ¿Entonces qué es?

(El papá): -Sabrá Dios, pero eso no es la poesía…

Total, que nunca supimos lo qué es la poesía.

Aunque es posible que la niña tuviera una idea del asunto mucho más clara que su padre.

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Enrique Alberto Servín Herrera

Ayer por la tarde, viendo jugar a un niño con un cachorro, recordé aquella época en la que todo era ilimitado y eterno.

Más que un recuerdo, fue una sensación.

Aquel tiempo, aquella dimensión en la que, incluso si el cambio -o hasta la muerte-, sobrevienen en unas pocas horas, lo vivido existía de todas maneras en la infinitud, y en la que las cosas, el espacio, a luz misma, hacían a la vida un lugar de eternidades.

¿En qué momento entramos en el vértigo de lo que siempre está desapareciendo?

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Enrique Alberto Servín Herrera

No sé si de aquí a cien, quinientos o mil años vayan todavía a existir los lectores. Si es que es así, uno de los poemas de la era presente que seguirá siendo leído será “Cuerpo entre sombras”, del mexicano Alí Chumacero. Hoy se cumple el primer centenario del nacimiento de este poeta extraordinario y yo me siento orgulloso de haberlo leído y de haberlo conocido personalmente.

Inteligente, gracioso como nadie y sumamente sencillo, cuando le expresé, en Ciudad Juárez, mi intensa admiración por “Cuerpo entre sombras”, me respondió:

“Es que es un poema que está muy planchadito,¿verdad? Como los forros de los cuadernos: les saca uno las burbujas de aire con mucho cuidado, para que no vaya a quedar ninguna, y sin dejar que le salgan arrugas al forro. De adentro para afuera; tiene que ser de adentro para afuera. Tú me entiendes: Primero lo que tienes que decir, y luego… cómo lo tienes que decir…”

Todos los poemas de Alí Chumacero están marcados por el afán de perfección, y la brevedad de su obra, como en el caso de Rulfo, es casi una resultante de su método y de su honda visión: no podía haber sido de otra manera.

Hombre sabio y alegre, sus geniales anécdotas y ocurrencias traspasaban el ámbito de lo personal y acababan convertidas en moneda común. Él estaba consciente de eso y en una ocasión me comentó.:”Yo soy muy ocurrente. Se me ocurren un montón de charras y luego, pasados dos o tres años, en Mérida o en Tijuana, las oigo como si fueran chistes. La gente viene y me las cuenta, sin saber que yo soy el protagonista, O sea que yo, aparte de mis poemas, soy el autor de dos o tres chistes muy conocidos,,,”

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Enrique Alberto Servín Herrera

No sé si de aquí a cien, quinientos o mil años vayan todavía a existir los lectores. Si es que es así, uno de los poemas de la era presente que seguirá siendo leído será “Cuerpo entre sombras”, del mexicano Alí Chumacero. Hoy se cumple el primer centenario del nacimiento de este poeta extraordinario y yo me siento orgulloso de haberlo leído y de haberlo conocido personalmente.

Inteligente, gracioso como nadie y sumamente sencillo, cuando le expresé, en Ciudad Juárez, mi intensa admiración por “Cuerpo entre sombras”, me respondió:

“Es que es un poema que está muy planchadito,¿verdad? Como los forros de los cuadernos: les saca uno las burbujas de aire con mucho cuidado, para que no vaya a quedar ninguna, y sin dejar que le salgan arrugas al forro. De adentro para afuera; tiene que ser de adentro para afuera. Tú me entiendes: Primero lo que tienes que decir, y luego… cómo lo tienes que decir…”

Todos los poemas de Alí Chumacero están marcados por el afán de perfección, y la brevedad de su obra, como en el caso de Rulfo, es casi una resultante de su método y de su honda visión: no podía haber sido de otra manera.

Hombre sabio y alegre, sus geniales anécdotas y ocurrencias traspasaban el ámbito de lo personal y acababan convertidas en moneda común. Él estaba consciente de eso y en una ocasión me comentó.:”Yo soy muy ocurrente. Se me ocurren un montón de charras y luego, pasados dos o tres años, en Mérida o en Tijuana, las oigo como si fueran chistes. La gente viene y me las cuenta, sin saber que yo soy el protagonista, O sea que yo, aparte de mis poemas, soy el autor de dos o tres chistes muy conocidos,,,”

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Enrique Alberto Servín Herrera

Decir que las elecciones del primero de julio resultaron en un “voto de castigo” por los incalificables excesos de corrupción del “nuevo PRI”, es minimizar la significación profunda de dicho resultado y además es faltar el respeto a la inteligencia del electorado promedio.

En realidad la nueva conformación política de México significa muchísimo más. Significa un cambio drástico en la nueva ciudadanía, que ahora prefirió expresar la necesidad de un país nuevo, al dinero sucio de la compra de votos, o a ceder ante presiones de todo tipo, venidas tanto del gobierno como de la empresa privada.

Significa un rechazo claramente mayoritario al desgastado modelo neoliberal, inhumano y cruel, que desmanteló lo público y entregó los recursos del pueblo de México a los capitales transnacionales, sacrificando así a generaciones enteras de mexicanos y condenándolos a una vida de mera subsistencia.

Pero significa también (y antes que nada) un respaldo abrumador a la propuesta de López Obrador de iniciar una “Cuarta Transformación de México”. Porque esta última es una idea que no debemos dejar pasar en vano, y que tenemos que convertir, entre todos, en un proceso honesto, abierto, imaginativo, democrático e incluyente.

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Enrique Alberto Servín Herrera

Felicidades a todos: México abre una fase nueva en la historia de su democracia.

De las teocracias antiguas pasamos a la monarquía imperial española, luego a las presidencias monárquicas y a la dictadura de partido, hasta llegar, con más pena que gloria, al modelo de “alternancia dirigida” (propongo ese nombre), del PRIAN.

Ahora por fin entramos en un esquema de verdadera alternancia partidista, que necesariamente es plural y que incluye, por fin, a la izquierda mexicana.

Recordemos aquí que todos los países que han logrado altos niveles de igualdad y de prosperidad compartida cuentan con una izquierda poderosa y copartícipe del poder.

Pero la alternancia partidista ni consuma a la democracia ni garantiza por sí misma un país más justo y más libre.

Lo que sigue es algo mucho más difícil: la consolidación de la ciudadanía, es decir, la participación activa y constante de una amplia mayoría nacional en los procesos de elaboración y cumplimiento de leyes justas e igualitarias; de vigilancia efectiva de las autoridades y, sobre todo, de reconocimiento del cuerpo colectivo en toda su enorme diversidad.

Ninguno de los candidatos tocó este último tema con el debido detenimiento.

Un México democrático debe partir del reconocimiento de las sociedades indígenas y de su inclusión política en la estructura constitucional. Es la hora de retomar con valentía el tema de las autonomías indígenas, que debe, por supuesto, incluir los renglones del territorio y el de la delimitación de una jurisdicción específica, que garantice el manejo de recursos propios y, en consecuencia, la estabilidad y la viabilidad sociales.

No hay deuda histórica más urgente que esta.

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