Quien sepa cómo vivo y lo qué poseo sabe, necesariamente, que gano mal y que, definitivamente, no robo ni he robado nunca. La nota aparecida hoy en relación al PIALLI en un medio digital, (evidentemente dictada por la mera malignidad política, o por el odio gratuito que llamamos fobia, o simplemente por envidia), es una sarta de calumnias, imprecisiones y verdades a medias, evidentemente manipuladas y profundamente mal intencionadas. Ahora entiendo por que la “reportera” que me fue a visitar a la oficina se hizo pasar por una “alumna interesada en las lenguas indígenas”, y porqué se veía tan nerviosa y hacía preguntas tan inconexas e ilógicas. Llevaba línea, está claro. Ya le habían dicho lo que tenía que escribir.
Aclaro rápidamente, a reserva de que cualquier persona puede dirigirse a mí para recibir explicaciones más amplias:
A) Los libros publicados por el PIALLI no son “la única” acción del programa. Hemos impartido en comunidades de la Sierra Tarahumara decenas de cursos de revalorización lingüística y cultural, cursos de capacitación de promotores lingüísticos (un concepto desarrollado en el PIALLI y ahora copiado en otras partes de la república); hemos organizado ceremonias de celebración del Día Internacional de la Lengua Materna; entregado nueve premios “Guardián de la Palabra”, a narradores orales o promotores culturales indígenas; publicado más de veinte audiolibros en guarojío, tepehuán, pima y tarahumar; ofrecido cursos gratuitos de tarahumar a dos niveles, elemental e intermedio; coordinado los comités de modernización léxica del tepehuán y el tarahumar; ejecutado decenas de murales en el primer programa de elaboración de “paisajes lingüísticos” permanente en este país; elaborado un cortometraje en tarahumar, etcétera, etcétera.
b) Los libros publicados por el PIALLI no se someten a concurso simplemente porque seguimos las normativas dictadas por el INALI, a nivel federal, que considera, acertadísimamente, que la publicación de materiales en los idiomas indígenas no puede, ni debe, seguir las dinámicas de los espacios editoriales dedicados a promover la literatura en español. ¿Cuánta gente escribe novelas, libros de historia o poemarios en guarojío, tarahumar, pima? De hecho algunos de los libros que hemos publicado, de manera monolingüe en el idioma indígena, fueron traducidos por iniciativa del PIALLI. Publicamos los libros que creemos que podrían tener un efecto iconizante hacia las lenguas y las culturas indígenas del estado, también cualquier material de lectura monolingüe que sea propuesta al programa (y hemos hecho la oferta públicamente en numerosas ocasiones y en numerosos lugares), así como cualquier investigación que aporte al estudio de dichas lenguas, o de los procesos de conflicto lingüístico que actualmente las amenazan. De la misma manera, dichos materiales por el momento no pueden ni deben ser vendidos, sino que deben ser obsequiados a todos aquellos interesados que los soliciten.
b) La Biblioteca Digital no es un proyecto del PIALLI, es una propuesta del instituto que debe incluir un espacio para los libros, audiolibros y el video que hemos producido. A la fecha, mi única acción (repito: única) en relación a ese proyecto, ha sido elaborar un presupuesto para, llegado el momento, pagar los elementos necesarios para la construcción de un sitio digital digno: fotografías, entrevistas en video, etc.
c) De igual manera, a la fecha no he firmado ningún documento (repito: ningún documento) requiriendo erogaciones de gastos o pagos relativos a dicho proyecto; pagos y erogaciones que, por lo demás, y como lo sabe cualquier persona que sepa un mínimo de administración pública, no puedo hacer yo, ya que eso corresponde a otros departamentos.
d) El presupuesto del PIALLI es de menos de un millón de pesos ANUAL, y el equipo consta de tan sólo dos personas: un servidor y Maribel Quintana.
e) La fotografía de unas cajas en desorden que tomó la “estudiante” comisionada obedece a que actualmente nos estamos cambiando de lugar, ya que la antigua casona de Los Laureles será convertida en una Casa de Cultura, y el PIALLI va a ser trasladado a otro espacio. Pero en fin: la mala leche es simplemente mala leche, y el mal periodismo, el periodismo sin ética ni sentido del deber (informar con la verdad) es tan sólo eso: mal periodismo.