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Anecdotario

Anecdotario

Aquí reunimos publicaciones, recuerdos, anécdotas, reflexiones, fotografías y pequeños fragmentos compartidos por Enrique Servín.

Enrique Alberto Servín Herrera

Como casi todos los grandes hombres de poder, Fidel Castro hereda un legado importante, intenso y muy contradictorio.

Al nivel internacional, logró por primera vez un proyecto político latinoamericano verdaderamente independendiente frente al imperio estadounidense, abanderó el ideal de la dignidad de todos los pueblos y puso en la primera plana del escenario internacional el importantísimo tema de las reivindicaciones sociales. En Cuba desmanteló las redes del poder oligárquico tradicional, abatió el analfabetismo, elevó los estándares educativos y construyó un notable sistema de salud y seguridad social.

Por otra parte, construyó un sistema totalitario basado en una sólida (y a veces sórdida) policía secreta, así como en un control absoluto de los medios masivos de comunicación; fue implacable con sus enemigos políticos (y hasta con aquellos elementos que tan sólo le restaban centralidad); descuidó el tema del racismo; implementó políticas homofóbicas y se enquistó definitivamente en el poder, permaneciendo en en él casi veinte años más que Porfirio Díaz.

Sabía generar emociones profundas, habilidad que utilizaba políticamente, y con frecuencia suscitaba amor o inspiraba odio, que son las vías menos seguras de poder juzgar a alguien.

Queda por ver el destino de la parte positiva de su legado, en una época de sombríos retrocesos y de resurgimientos de las peores posturas políticas y sociales en buena parte del mundo.

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Enrique Alberto Servín Herrera

Qué se ama cuando se ama, pregunta Gonzalo Rojas. Es una de las preguntas más difíciles que jamás se hayan planteado. El amor es una experiencia en el sinsentido, en la fatalidad, en el abandono, y no una experiencia en la razón, o ni siquiera, como bien lo presiente el poeta, en el conocimiento.

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Enrique Alberto Servín Herrera

¿Qué me queda claro a partir del Simposio sobre políticas del lenguaje, recientemente celebrado en Ciudad Pitic (Hermosillo, Sonora)?

Primero: Que los mexicanos no hemos sabido reconfigurar nuestras visiones colectivas sobre nosotros mismos para hacerlas embonar con el mandato constitucional que define a México como una nación pluriétnica y pluricultural, estructurada en una sola federación pero orgullosa de su diversidad interna y dispuesta a mantenerla y defenderla de forma permanente. Sí, el precepto está allí, como una hermosa incrustación que algún grupo lúcido y democrático logró introducir a nuestra ley fundamental, pero ni los mexicanos hemos acabado de entender esta visión a plenitud, ni la misma ley se ha adecuado para difundirla de manera profunda. Seguimos siendo la aplanadora hispanizante que cree que “hacer patria” es castellanizar, asimilar, o incluso destruir al Otro (…lo que queda del “otro”).

Segundo: Que Sonora es un estado bastante desarrollado desde el punto de vista académico y cultural, en el que se da un debate, importante y necesario, en muchos frentes diversos. Ojalá que en Chihuahua, en donde la historia de nuestra universidad truncó ese tipo de actividad, podamos terminar de restaurarla.

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Enrique Alberto Servín Herrera

Con mucha tristeza y preocupación me entero de los lamentables resultados electorales en los Estados Unidos.

No es que hubiera mucha diferencia entre Trump y Hillary Clinton. Es que hay una gran, enorme diferencia entre los seguidores de Clinton y los de Donald Trump.

La llegada de este último a la presidencia significa el empoderamiento de las masas racistas, misóginas, fanáticas e ignorantes de la “América profunda”. Que siempre estuvieron allí, por supuesto (como siempre ese tipo de gente está en cualquier país), pero que se mantenían, por fortuna, lejos de las esferas de decisión.

Ahora han colocado en la Casa Blanca a un payaso que les ha prometido deportar a decenas de millones de trabajadores indocumentados, construir un muro que deberá pagar México, penalizar todo tipo de aborto, y que, por si fuera poco, ha coqueteado con la idea de utilizar las armas nucleares de su país. No es poca cosa.

Es algo alarmante y sumamente triste.

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Enrique Alberto Servín Herrera

Murió Erasmo Palma Fernández, Don Erasmo.

Compositor musical; ejecutante del raberi tarahumar; director de coros; colaborador importantísimo de David Brambila en la elaboración de la Gramática Rarámuri de este último, y autor de uno de los primeros audiolibros tarahumaras en ser producidos, Don Erasmo se hizo acreedor al Premio Nacional de Artes en la categoría de Culturas Populares (hasta ahora el único tarahumar en recibir esa distinción) y se ganó el respeto unánime y el cariño de la sociedad chihuahuense.

A él debo algunos de los mitos que aparecen en el “Anirúame”, así como la breve pero significativa actuación con la que participó en el cortometraje sobre la infancia de Don Patricio Parra, otro importante personaje de la cultura rarámuri.

Durante años Don Erasmo fungió como el representante por excelencia de las culturas indígenas de Chihuahua, como una especie de embajador interétnico al que todos invitaban y todos querían.

Expreso mi dolor ante está terrible pérdida, que nos priva, no dudo en decirlo, de uno de nuestros más notables tesoros vivientes.

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Enrique Alberto Servín Herrera

Sorprendente el discurso de toma de protesta de Javier Corral.

Me llamaron la atención varios puntos: En primer lugar, el de la aplicación rigurosa de la ley para con todos los funcionarios y ex-funcionarios que hayan delinquido, desviando fondos, utilizando empresas fantasmas, simulando o de cualquier otra forma. Llevar este ideal a la práctica va a ser difícil, ya que la corrupción opera mediante una extensa y profunda red de complicidades, que dejan fuera a muy pocos sectores (e incluso actores) de nuestra sociedad.

En segundo lugar, el de la renovación radical de la relación entre el gobierno y los medios masivos de comunicación, especialmente la prensa. El contubernio entre ambos dañó mucho a la sociedad, generando un ambiente de incomunicabilidad y de desconfianza endémica frente a todo tipo de discurso público o institucional. Desmantelar ese terrible contubernio quizá va a tener un costo político alto, pero es algo sumamente necesario para el bien de todos. Chihuahua (México entero) necesita dejar de ser el país de los zares de los periódicos y los canales de televisión. No puede existir una verdadera democracia sin acceso a una información veraz y confiable.

Tercero (y lo dejo al final por parecerme el de mayor importancia): el de dar prioridad a la atención de los más necesitados, y entre ellos, de los grupos indígenas. Los mexicanos perdemos de vista lo grotescas que son nuestras divisiones de clase, de pertenencia étnica, de raza. Lo he dicho en varias ocasiones pero lo repito ahora: en México la Conquista Española continúa. Continuamos siendo un país gobernado por una pequeña élite blanca, rica, omnipresente e intocable; continuamos siendo un país de castas; continuamos presenciando, día con día, el despojo de los territorios indígenas, y todo esto tiene que terminar ya. Los sucesivos gobiernos tienen que dejar de ser el instrumento rapaz de reducidas camarillas o de determinadas clases o sectores sociales. Necesitamos construir un verdadero pacto social.

Ojalá que todo esto no se quede en el mero discurso. Ojalá que sepamos, entre todos, convertirlo en una realidad compartida.

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