
Escribir para que las lenguas sigan vivas
Las lenguas guardan mucho más que palabras. En ellas viven maneras de comprender el mundo, historias familiares, conocimientos, recuerdos, canciones y formas particulares de nombrar aquello que nos rodea.
Bajo esta convicción nació el Premio Enrique Servín para el Fomento a la Escritura Creativa en Lenguas Originarias, una iniciativa creada para reconocer el legado de Enrique Servín y continuar una de las causas a las que dedicó buena parte de su vida: la valoración, documentación, difusión y fortalecimiento de la diversidad lingüística.
El premio comenzó a desarrollarse en 2020, pocos meses después del fallecimiento de Enrique, como un espacio dirigido principalmente a niñas, niños y adolescentes hablantes de lenguas originarias.
Más que mantener vivo su nombre, la iniciativa busca continuar su trabajo mediante aquello que Enrique consideraba esencial: lograr que las lenguas se hablen, se escriban, se compartan y encuentren un lugar entre las nuevas generaciones.
Una lengua permanece viva cuando quienes la hablan pueden utilizarla en todos los ámbitos de su vida.
También en la literatura. También en la imaginación. También para contar su propio presente.
La palabra como herencia
Para Enrique Servín, una lengua permanece viva cuando quienes la hablan pueden utilizarla en todos los ámbitos de su vida.
También en la literatura. También en la imaginación. También para contar su propio presente.
Por ello, el Premio Enrique Servín invita a niñas, niños y adolescentes a crear desde su lengua y desde su propia manera de mirar el mundo.
Cuentos, poemas, canciones, relatos y testimonios provenientes de la tradición oral encuentran en este espacio una oportunidad para ser escritos, compartidos y preservados.
El propósito no es únicamente fomentar la escritura. También busca fortalecer el vínculo de las nuevas generaciones con su lengua materna y reconocer que cada idioma constituye una manera única de conservar y transmitir conocimiento.
Las lenguas originarias también son lenguas de creación
Desde sus primeras convocatorias, el premio ha buscado abrir un espacio especialmente para las lenguas de los pueblos originarios presentes en Chihuahua.
Las obras podían abordar historias de las comunidades, conocimientos heredados, acontecimientos cotidianos, relatos sobre personas, animales, objetos y lugares, tradiciones, canciones o experiencias personales.
Pero también podían imaginar mundos nuevos.
Porque preservar una lengua no significa mantenerla inmóvil. Significa permitirle crecer, crear con ella, escribir nuevas historias, nombrar el presente y construir el futuro.
Lenguas presentes en las convocatorias
Ralámuli
Ódami
O’oba
Warijó
La primera edición contó además con la participación de una adolescente hablante de chatino residente en Chihuahua.
Ediciones del Premio
2020 — Primera edición
La primera edición del Premio Enrique Servín se realizó en 2020 con el propósito de fomentar la escritura creativa y fortalecer el uso de las lenguas maternas entre niñas, niños y adolescentes.
La convocatoria contempló dos categorías de participación:
- Niñas y niños: de 6 a 11 años.
- Adolescentes: de 12 a 17 años.
Las obras podían presentarse de manera individual o colectiva y debían haber sido creadas originalmente en una lengua indígena.

Entre las modalidades consideradas se encontraban:
- Narrativa.
- Poesía.
- Relatos de tradición oral.
- Historias sobre el origen del mundo.
- Relatos relacionados con personas, animales, objetos o lugares.
- Canción tradicional.
Cada trabajo debía acompañarse también de una versión en español.
Una primera generación de participantes
La edición 2020 reunió a 11 niñas, niños y adolescentes. Diez de ellos eran hablantes de ralámuli procedentes del municipio de Guachochi, mientras que también participó una adolescente hablante de chatino, residente en el municipio de Chihuahua.
11
participantes
10
hablantes de ralámuli
1
hablante de chatino
Esta diversidad refleja uno de los principios fundamentales del premio: reconocer que las lenguas originarias continúan vivas en distintos territorios, contextos y generaciones.
La premiación formó parte de las actividades culturales realizadas durante la Feria del Libro de Chihuahua 2020.
Premios de la primera edición
Para cada categoría se contemplaron tres reconocimientos mediante materiales escolares y artísticos:
| Reconocimiento | Material escolar y artístico |
|---|---|
| Primer lugar | $6,000 MXN |
| Segundo lugar | $4,500 MXN |
| Tercer lugar | $3,000 MXN |
Uno de los resultados más importantes de esta primera edición llegaría después. Las palabras de sus participantes se convertirían en un libro.
Kúruwi Irétari
Cuando las palabras se convierten en memoria
Los trabajos creados por niñas, niños y adolescentes en la primera edición del Premio Enrique Servín dieron origen a la antología Kúruwi Irétari.
La publicación reúne historias, canciones y poemas escritos por participantes del premio y constituye uno de los principales testimonios del proyecto.
En sus páginas aparecen textos en ralámuli y cha’tño, permitiendo que las voces de sus jóvenes autores trascendieran la convocatoria para convertirse en memoria escrita.
De esta manera, aquello que alguna vez fue una historia contada, una canción escuchada, un recuerdo familiar o una idea escrita por primera vez encontró también un lugar en un libro.
Kúruwi Irétari representa así uno de los objetivos centrales del Premio Enrique Servín: que las nuevas generaciones encuentren en la escritura otra forma de utilizar, compartir y fortalecer su lengua.
El premio a nuevos lectores
Durante 2022, la antología comenzó también a encontrarse con nuevas comunidades de lectores.
En marzo de ese año se realizaron actividades de entrega de materiales dirigidas a niñas, niños y adolescentes ralámuli provenientes de Sisoguichi, municipio de Bocoyna.
Kúruwi Irétari formó parte de los libros compartidos durante esta jornada.
Poco después, el 29 de abril de 2022, la antología fue presentada ante más de un centenar de niñas y niños de los asentamientos indígenas Ladrillera Norte y Pájaro Azul, en la ciudad de Chihuahua.
La presentación estuvo acompañada por actividades culturales y lingüísticas, convirtiendo al libro en algo más que el resultado de una convocatoria.

2021 — Segunda edición
Después de la experiencia de 2020, el Premio Enrique Servín tuvo una segunda edición en 2021.
La nueva convocatoria mantuvo como eje central el fomento de la escritura creativa en lenguas originarias y volvió a dirigirse a niñas, niños y adolescentes residentes en Chihuahua.
Las categorías por edad fueron nuevamente:
- Niñas y niños: de 6 a 11 años.
- Adolescentes: de 12 a 17 años.
La convocatoria destacó especialmente la participación de hablantes de las lenguas warijó, o’oba, ralámuli y ódami, incluyendo sus distintas variantes regionales.
Los trabajos podían participar dentro de los géneros de narrativa, poesía y documentación de tradición oral.

4 jóvenes participantes fueron reconocidos en la edición 2021.
Ganadores de 2021
La segunda edición reconoció a cuatro jóvenes participantes:
Julio Quimare Quimare
Nahomí Rascón
Roberto Cruz
Luis Ernesto Quimare Quimare
La premiación se realizó en agosto de 2021. Como parte del reconocimiento, las y los ganadores recibieron materiales escolares y artísticos.
La convocatoria contemplaba además la integración de los trabajos seleccionados en una antología correspondiente a la edición 2021.
Un premio para escribir el presente
El Premio Enrique Servín no surgió solamente para conservar historias del pasado.
Su propósito es también permitir que las nuevas generaciones escriban las historias de hoy.
Las lenguas originarias no son únicamente patrimonio histórico.
Lenguas familiares
Lenguas comunitarias
Lenguas para crear
Son lenguas para aprender, para cantar, para contar una historia y para imaginar aquello que todavía no existe.
Cuando una niña o un niño escribe un cuento en la lengua que aprendió en casa, esa lengua encuentra un nuevo espacio donde continuar.
Cuando una historia oral se convierte en texto, puede viajar hacia otros lectores.
Cuando una nueva generación descubre que su idioma también puede ocupar las páginas de un libro, la escritura se convierte en una forma de permanencia.
Continuar el trabajo de Enrique
Durante su vida, Enrique Servín trabajó en el estudio, documentación, difusión y defensa de las lenguas.
Pero su interés por los idiomas nunca estuvo separado de las personas que los hablaban.
Entendía que detrás de cada lengua existe una comunidad, una historia y una manera particular de comprender el mundo.
El premio que lleva su nombre prolonga ese compromiso desde uno de los territorios que Enrique conoció profundamente: la palabra escrita.
Cada participante que decide escribir en su lengua añade una nueva página a una historia colectiva.
Cada relato conserva una voz.
Cada poema demuestra que esa lengua todavía puede crear.
Cada canción escrita permite que algo que durante generaciones pasó de voz en voz encuentre también un lugar donde permanecer.
Un legado que continúa hablando
El Premio Enrique Servín representa una manera de recordar a Enrique desde la acción y no solamente desde la memoria.
Su legado continúa cada vez que una persona descubre el valor de su lengua.
Cada vez que una historia encuentra un nuevo lector.
Cada vez que una niña o un niño comprende que las palabras de su familia y de su comunidad también pueden formar parte de un libro.
Y cada vez que una lengua encuentra una nueva historia que contar.
Hacer que surjan nuevas palabras y ayudar a que nunca dejen de escucharse.